domingo, 25 de junio de 2017

Feliz verano!!!


Nos vamos de vacaciones. Ha sido un año, una vez más, lleno de lecturas que nos han aportado conocimientos, vivencias y ratos inolvidables. Nos vamos a recargar pilas, pero pronto volveremos de nuevo con las ganas de seguir adentrándonos en páginas cargadas de emociones, sucesos, esperanzas, recuerdos, intrigas... y con el deseo de compartirlos entre nosotras. Hasta pronto!

Recomendamos: Las mujeres de la calle Luna.

En la búsqueda de un cuadro robado y la investigación de unos crímenes, coinciden un comisario de policía y una teniente especializada en la lucha contra el tráfico de bienes culturales. A lo largo de la indagación conocemos los miedos, retos, deseos…de ambos, y con ello te hace una lectura sugestiva y variada. Pero lo que destaco del libro es la mucha información sobre el mundo de la pintura. Te hace rastrear en cuadros, en sus respectivos creadores y sus interpretaciones, de forma que disfrutas tanto si te atrae este mundo como si no. Es un libro de lectura fácil y ligera.
                                                                                                         Laura

domingo, 18 de junio de 2017

Impresiones del XIV guateque lector.



Se acaba ésta última lectura, y para nuestro guateque lector, es Mercedes S. quien nos abre las puertas de su casa, ésta vez la de su apartamento en la paya. En el último momento, por causas mayores no he podido estar. Ésta vez ha sido algo más que un encuentro con cena, ha sido todo un “finde”. Ha habido momentos de charlas, comidas, confesiones, risas, baños refrescantes en la piscina, salida nocturna y cómo no, el momento de compartir las impresiones de Las mujeres de la calle Luna.
No, no he estado, pero sí, estaba allí. Así lo he percibido en todo momento, y así me lo han hecho sentir mis amigas. Han conseguido que me sintiera presente en todas esas vivencias, además de darme ánimos y apoyo que, sin duda, agradezco. Gracias a todas por vuestro cariño, ha sido un “encuentro” muy grato, como siempre. Me ha gustado mucho, una vez más. Ah!, y en la foto estamos estupendas.
                                                                                                                                    Laura
     

Creo que Laura ha transmitido perfectamente cómo fue nuestro Guateque Lector, poco más puedo decir. Bueno añadir que si el leer nos ha ido uniendo, todo lo que rodea a la lectura opiniones sobre el libro a debatir, confidencias, risas, comidas, buenos ratos compartidos, esta vez hasta piscineo y chiringuito, nos está haciendo crecer como personas, como amigas y como mujeres con sueños y ganas de aprender. Gracias a todas por estos ratos insuperables y especialmente a ti Laura por tu positivismo y buen rollo a pesar de los difíciles momentos que estás viviendo. 
Tenemos todo un verano para pensar cuál será nuestro próximo libro, hasta que llegue ese día seguiremos leyendo cada una aquello que tiene pendiente y que está deseando comenzar. Y por supuesto viviremos otras muchas y divertidas aventuras.                

                                                                                                                        Mercedes S.

viernes, 16 de junio de 2017

Nuestro XIV Guateque lector: Mirando al mar, soñamos...

Como fin de temporada, nuestro último guateque lector de esta temporada lo celebraremos a pie de playa. De esta manera nos protegeremos del frío invierno y de la lluvia persistente de Las mujeres de la calle Luna.
Sí, por segunda vez las lectoras nos desplazamos a un escenario diferente a nuestro entorno que nos acunará y sanará de tensiones, cansancios. 
Como siempre comentaremos aquellos g¡fragmentos o frases que nos hayan gustado o emocionado, pondremos en común nuestras búsquedas y curiosidades que hemos descubierto a través de la lectura de la novela. Disfrutaremos de la pintura realista tan presente en el libro.
Nos dejaremos mecer por las olas y la suave brisa nos acunará.
Resultado de imagen de playa puerto de la duquesa


domingo, 11 de junio de 2017

Evocando un día de lluvia en nuestras vidas

Verano de 1999. Sábado 14 de agosto por la noche en una de las ciudades más bonitas que he visitado, Praga. Íbamos entusiasmados porque oiríamos música de Vivaldi y Bach en el patio de un palacete. La tarde se fue volviendo gris y brumosa lo que nos hizo temer lo peor, ¿se suspendería el concierto?. Con paraguas y chubasquero caminamos por esas maravillosas callejuelas de suelo adoquinado hasta llegar a nuestro destino. El lugar mágico, la música envolvente y justo cuando acabó de tocar la orquesta comenzó a llover; primero unas cuantas gotas que refrescaron nuestros encendidos y calurosos aplausos,  para tornarse más tarde en una copiosa lluvia que hizo que cada cual buscase un lugar donde refugiarse. Me molesta enormemente mojarme,  pero la visión de esta impresionante ciudad de noche bajo ese indómito aguacero hizo que nos atreviéramos a recorrerla olvidando que el agua nos calaría hasta los huesos. Decidimos pasear por el Puente de Carlos, lugar emblemático, misterioso y de una belleza espectacular. Sus impresionantes estatuas negras ya nos habían sobrecogido, pero bajo la lluvia nos pareció encontrarnos fuera de cualquier lugar visto hasta ese momento. Por mi cabeza pasaron rápidamente escenas de crímenes de las mejores películas en blanco y negro y  paseos de amantes furtivos guareciéndose al otro lado de la ciudad. La lluvia recorría las oscuras formas que dominan este puente. Por un instante creímos que iban a bajarse de sus pedestales o que alzarían sus cabezas hacia el cielo que competía en oscuridad con ellas. Momentos difíciles de describir bajo esa pertinaz lluvia, que en lugar de enturbiar aquella  lóbrega noche hizo que decidiera cerrar mi paraguas y disfrutar de aquel indescriptible paseo.  

                                                                                       Mercedes S.       

La lluvia para mí es mirar a través de una ventana y trasladarme a la casa donde vivía con mis padres recordando de forma divertida como, si la lluvia era abundante, caía en forma de cascada por unas escaleras que desembocaban perpendicularmente a esta calle, y creaba una especie de canal veneciano que a los niños nos divertía mucho. El caos que esto generaba, hasta que todo se normalizaba era una auténtica fiesta que nos mantenía totalmente distraídos además de estimular nuestra creatividad para concebir historias.
No nos importaba, incluso abrir los cristales y llegar a mojarnos, para oír el sonido del agua al caer, el de las riadas que generaba el paso de los coches y poder oler la tierra mojada de los jardines de la calle.
Más tarde, la lluvia se convirtió en melancolía. Esas tardes con amigos refugiados en un soportal, charlando mientras esperábamos a que nos dejara invadir otra vez las calles, que por aquel entonces eran nuestro lugar de encuentro.
La lluvia siempre es algo más que la propia lluvia…    

Laura
   
Describir  el recuerdo de un día lluvioso de mi vidas y las sensaciones que viví, está en mi  niñez, y la canción que creo la hemos cantado casi todo el mundo “Que llueva que llueva la virgen de la cueva….”
Siempre que escuchaba las gotas de lluvia golpeando la ventana, quería salir a la calle con mis botas de agua y mi chubasquero amarillo, el paraguas lo dejaba a posta, en el parque me esperaban mis amigas, pensábamos y decíamos muchas tonterías como cuántas gotas de agua caían en ese momento, lo que más nos gustaba era dar saltos en los charcos.
Lo que no soportaba ni soporto es la lluvia con los truenos, les tengo verdadero pánico, cuando pasa me pongo la música o la tele a tope. 
                                                                                                                                                  Manoli

martes, 6 de junio de 2017

Comentamos... "El mundo de Christina" de Andrew Whyet


Al verlo por primera vez, me impacto e inquietó. Ejerció sobre mí un efecto imán. También a la japonesa que como yo estaba pegada al cuadro y dificultaba mi visión. Estábamos las dos inmovilizadas. Tiene una fuerza extraña y misteriosa que te atrapa. Parece que la joven está temerosa, como si quisiera escapar de la casa situada en la colina. Como si en aquella casa hubiera ocurrido algo terrorífico y se resistiera a volver. El paisaje es seco, solitario y algo inhóspito. Imaginé  un verano insoportablemente  caluroso. Quizás me condicionó a tener esa sensación de incomodidad y de misterio...
Me sorprendió leer la verdadera historia que hay detrás de este cuadro y que si tenéis curiosidad podéis leer aquí: La verdadera historia de Christina

Rita


Este cuadro realista me cautivó desde que lo propuso Rita. Mi sensación al contemplar a esa mujer  es de una persona angustiada, no sé si por la cercanía de la casa o por miedo a lo que allí pueda encontrar. Su cuerpo no está relajado sino retorcido, como inquieto. Aunque no se ve su rostro me lo imagino de terror y pánico. Esas son mis percepciones al mirarlo. Me parece una pintura que no deja impasible y en mi caso me cuesta dejar de recrearme en él. Me parece que quiera contarme una gran historia que me traslada a una película de suspense. Precioso.
   Mercedes S


Ya el color ocre que predomina en la imagen denota tristeza, opresión. Esta mujer está dudando, no quiere seguir viviendo ahí, no le hace feliz la vida que encuentra en esa casa. Tiene que volver, la están esperando, pero cada vez está más decidida. Le produce angustia porque para ella, es una jaula, le impide ser libre, mostrarse y sentir como la mujer que lleva dentro. Tiene que decidir. Tiene que vivir.
                                                                                                                                      Laura
Este cuadro me produce miedo, pánico, tristeza, angustia, soledad.
Ella está pensando cómo puede volver a la casa sin ser vista.
                                                                                                                                    Manoli